Mi primer recuerdo de oír hablar de donación de sangre fue cuando tenía 8 ó 9 años y a mis padres les llamarón de un Hospital para que fueran a donar sangre, que hacía falta de su grupo sanguíneo. Al preguntarles al respecto me comentaron que eran “0 negativo- DONANTE UNIVERSAL”, una sangre muy preciada, ya que podía administrarse a cualquier persona, servía para ayudar a todos y salvar vidas: era como “tener sangre de  Superhéroes”. Me  impactó ya que yo también tengo ese grupo sanguíneo.

Les vi muchas veces ir a donar sangre, no sólo las rutinarias, sino cuando les avisaban de urgencia, un festivo o incluso una noche a las 3 de la madrugada y siempre sin dudarlo ni un momento se iban corriendo y de buena gana. Yo pensaba que en cuanto tuviera 18 años sin duda me haría donante, “molaba ser superhéroe”.

Y así fue: Al cumplir los 18 años y estudiando Primer Curso de Medicina en 1986, vino la furgoneta del Centro de Transfusión a la Facultad y montaron todo el equipamiento en el Hall. Cuando acabaron las clases fuimos un grupo de amigos a donar sangre. Nos resultaron muy divertidas las preguntas que nos hicieron: “¿Has ido a algún país exótico de viaje?”..”¿Eres promIscuo sexual o algo similar?… pensamos “ojalá”, pobres pardillos… otros tiempos. Nos reímos muchas veces aún de eso. Y allí que nos tumbamos en las camillas: “un pinchacito y ya está”… Hoy nos hubiéramos hecho un “selfie”, pero nos fuimos tan contentos con nuestro llavero de donante sabiendo que habíamos contribuido a ayudar a alguien y sintiéndonos  un poco más adultos.

En otras ocasiones siempre he visto la cara de satisfacción de las personas que van a donar sangre, muchas veces coincides con los mismos, en tu barrio o pueblo cuando vienen los del Centro de Transfusión, ves a la gente que después de su día de trabajo o estudio regalan no sólo su sangre, sino su tiempo en acudir a la llamada de la Donación.

En mi trabajo como médico Anestesióloga he podido comprobar la importancia de la donación de sangre: la cantidad de la misma que se utiliza cada día en cirugías programadas, en la Urgencia con  pacientes que han sufrido un accidente donde han perdido mucha sangre y ésta es vital y en las UCIs con los pacientes más graves de diferentes causas, en pacientes oncológicos, etc.

Un pequeño gesto 3 ó 4 veces al año ayuda a salvar vidas.. ¿No quieres ser un poco “superhéroe”? Creo que vale la pena.

Nota: Mª. Dolores López Alarcón es Médico Anestesióloga en el Hospital General Universitario de Valencia.